Quiero que sus dedos empiecen a divagar por mi pelo, que recorte centímetros hasta llegar al rincón en el que me escondo -adiós película, adiós helado de chocolate, adiós manta-. Quiero besos. Miles. Nariz. Mejilla. Boca. Que me esbocen con caricias de esas casi, pero solo casi, imperceptibles. Que me digan cursiladas de esas que a veces se te escapan muy bajito de entre los labios, que casi, pero solo casi, se dicen sin querer. Que me hagan pensar que ya no puedo hacer nada, que he caído como una imbécil...
Os dejo unas fotitos mias del domingo por la mañana! XOXO








